El fin de los exámenes escolares en Marruecos, lejos de significar un alivio, puede intensificar la ansiedad entre los estudiantes. La conexión entre el éxito académico y el valor personal está exacerbando la preocupación por los resultados. Este fenómeno no implica el cese de la tensión, sino una transición a nuevas formas de inquietud relacionadas con el futuro y el rendimiento. Los estudiantes experimentan una prolongada espera y anticipación sobre el resultado de sus esfuerzos a lo largo del año escolar. La presión por el éxito se arraiga en la percepción de que el valor individual está ligado al logro académico. Esta dinámica contribuye a un creciente "miedo al fracaso" y a una mayor ansiedad en el ámbito escolar marroquí.
