Consumir café inmediatamente después de despertar y con el estómago vacío puede provocar la contracción de los vasos sanguíneos. Este fenómeno conlleva un aumento repentino de la presión arterial en el organismo. Dicha reacción resulta especialmente perjudicial para las personas mayores de 40 años. Asimismo, quienes padecen hipertensión crónica deben extremar precauciones con este hábito. El riesgo también se incrementa en individuos que sufren de falta de sueño recurrente. Por estas razones, se recomienda evitar la ingesta de cafeína en ayunas. El objetivo es prevenir complicaciones cardiovasculares evitables durante la mañana.