Según la compañía Mol, la implementación de precios regulados para los combustibles generaría una grave crisis de suministro en Hungría. La empresa advierte que, en cuestión de días, se produciría una escasez tanto de diésel como de gasolina en todo el país. Esta situación se derivaría de la dificultad para mantener el suministro a precios artificialmente bajos, desincentivando la importación y afectando la distribución. Mol enfatiza que una medida de este tipo tendría consecuencias directas en el abastecimiento a estaciones de servicio y, por ende, en la movilidad de los ciudadanos húngaros. La compañía considera que la regulación de precios no es una solución viable para controlar la inflación y, en cambio, agravaría el problema a largo plazo. Se espera que Mol presente un informe detallado a las autoridades con el fin de evitar esta posible crisis.