Un análisis reciente cuestiona la práctica de los medios de comunicación sudafricanos de dar plataforma a figuras radicales bajo la premisa de "cubrir la noticia". Se argumenta que esta práctica, en la actual economía de la atención, puede resultar contraproducente y amplificar involuntariamente ideologías extremas. La simple exposición mediática, incluso en un contexto de debate, puede conferir legitimidad y alcance a individuos con posturas radicales. Este fenómeno plantea interrogantes sobre la responsabilidad de los medios y su impacto en el discurso público. La investigación sugiere que la búsqueda de audiencia no debe primar sobre la consideración de las consecuencias de amplificar voces extremas. Se insta a una reflexión sobre los criterios de selección de fuentes y la forma en que se presenta la información para evitar la fabricación de figuras públicas a través de la cobertura mediática. El debate se centra en si la cobertura es realmente informativa o simplemente una herramienta de amplificación.