El ministro de Vivienda, Matthew Pennycook, ha anunciado un cambio significativo en la gestión urbana. Los alcaldes recibirán facultades legales para anular las decisiones de los consejos locales en materia de planificación. Esta medida busca eliminar los obstáculos burocráticos que frenan el desarrollo inmobiliario. Según el ministro, este ajuste es esencial para optimizar la construcción de nuevas viviendas. El objetivo principal es permitir que los alcaldes gestionen el crecimiento urbano de manera más efectiva. Con este poder, se espera acelerar los plazos de entrega de proyectos residenciales. La iniciativa pretende resolver el déficit de vivienda mediante una gobernanza más centralizada. De este modo, se priorizará la entrega de hogares sobre las disputas locales.