Jordi Vidal viajó al Priorat con la intención de inscribirse en la Escuela de Enología y regresar el mismo día, pero su vida dio un giro inesperado. Tras un breve período de vendimia de veinte días, decidió quedarse en la región. Años más tarde, la asistencia a una boda lo inspiró a cofundar la bodega La Conreria d’Escaladei. Esta empresa la fundó junto a un maestro y un sacerdote, combinando así diferentes vocaciones. Vidal reflexiona que, aunque podría haber acumulado más riqueza, su dedicación al vino le ha brindado una felicidad inigualable. Su historia es un testimonio de cómo una decisión impulsiva puede llevar a una vida plena y satisfactoria en un lugar inesperado. El Priorat se convirtió, así, no solo en un destino profesional, sino en su hogar.

English
Français
Español
हिन्दी
中文