Pobladores de una decena de aldeas en el círculo de Bankass, región de Mopti, en el centro de Mali, han regresado a sus hogares tras casi siete años de desplazamiento interno. La población huyó debido a la violencia perpetrada por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), vinculado a Al-Qaeda. Las autoridades locales y tradicionales, inicialmente reacias, se vieron forzadas a negociar acuerdos con el grupo yihadista en las últimas semanas. Estos acuerdos implican la aceptación de las reglas impuestas por los combatientes para evitar nuevos ataques. La situación refleja un panorama de seguridad complejo en el centro de Mali, donde grupos armados operan con relativa impunidad. El regreso de los habitantes es resultado de una estrategia de supervivencia ante la falta de protección estatal efectiva. La negociación con grupos yihadistas plantea interrogantes sobre la soberanía y el control territorial del gobierno maliense.