Las autoridades malasias desmantelaron una red que falsificaba registros de entrada y salida de pasaportes extranjeros en Johor. La organización criminal cobraba 700 ringgit por cada pasaporte utilizado para crear un historial de viajes falso. Este sistema permitía a los titulares de los pasaportes evitar los controles de inmigración a su llegada al país. Con esta práctica, se burlaba el sistema de control fronterizo sin la presencia física del titular del pasaporte en el punto de entrada. La policía arrestó a tres sospechosos relacionados con la red, poniendo fin a esta operación ilícita. Se espera que la investigación continúe para identificar a otros cómplices y a las personas que se beneficiaron de este fraude.