El gobierno ha anunciado que no tiene planes de establecer campos de refugiados en el país. En su lugar, la administración se centra en coordinar la repatriación de aproximadamente 7.000 ciudadanos de Malawi que se encuentran actualmente varados en Durban. Esta medida surge en un contexto de crecientes tensiones sociales debido a la inmigración ilegal. El objetivo principal es facilitar el retorno seguro de los afectados. Las autoridades buscan asistencia externa para llevar a cabo este proceso de repatriación. El gobierno mantiene una postura firme sobre la afluencia de migratorios. Se prioriza la solución de este caso específico sobre la creación de infraestructuras de refugio permanentes.