Silphium, una planta extinguida de la antigua Grecia y Roma, fue altamente valorada por sus múltiples usos. Se empleaba como ingrediente en perfumes, condimento culinario y en la elaboración de medicamentos. Sorprendentemente, también se utilizaba como método anticonceptivo en la antigüedad. Su gran utilidad la convirtió en un producto muy demandado en el mundo antiguo, llegando a ser un bien preciado. Se cuenta que Julio César poseía una importante reserva de silphium, lo que evidencia su valor estratégico. La desaparición de esta planta representa la pérdida de un recurso versátil y significativo para las civilizaciones antiguas.