El comercio en vivo ha experimentado un auge significativo como industria, generando interrogantes sobre la necesidad de reforzar las medidas de protección al consumidor. A medida que las compras a través de transmisiones en directo se popularizan, aumenta la preocupación por los derechos de los compradores y la gestión de posibles disputas con los vendedores. La facilidad y la naturaleza interactiva del comercio en vivo lo han convertido en una opción atractiva para muchos, pero esta conveniencia no debe comprometer la seguridad de las transacciones. Los expertos debaten si la regulación actual es suficiente para abordar los desafíos únicos que presenta este nuevo modelo de compra. Se plantea la necesidad de mecanismos más eficaces para resolver conflictos y asegurar que los consumidores estén adecuadamente protegidos frente a prácticas comerciales desleales. La falta de claridad en las políticas de devolución y la verificación de la autenticidad de los productos son áreas clave de preocupación.