El prolongado conflicto en Oriente Medio trasciende la geopolítica y afecta directamente a la economía global, incluyendo Indonesia. La escalada del conflicto, particularmente en torno a las rutas energéticas clave, está contribuyendo a la inflación mundial. Esta inflación impacta las redes de seguridad social y la capacidad de los gobiernos para proteger a sus ciudadanos más vulnerables. El texto sugiere una conexión entre la inestabilidad regional y la necesidad de fortalecer los mecanismos de apoyo social. Se anticipa que las tensiones en la región energética podrían exacerbar las presiones inflacionarias. La situación requiere un análisis profundo de las implicaciones económicas y sociales para Indonesia. El artículo implica la importancia de la gestión de la caridad islámica (Zakat) como parte de la red de seguridad social.