Las conversaciones directas entre Líbano e Israel se reanudarán el martes 4 de agosto en Roma, mediadas por Estados Unidos, con el objetivo de implementar el acuerdo marco alcanzado el 26 de junio en Washington. Sin embargo, el Hezbollah libanés ha condenado estas negociaciones, argumentando que solo traerán “vergüenza y humillación”. El grupo armado acusa al presidente libanés, Joseph Aoun, de parcialidad y de actuar como un elemento divisor en lugar de un mediador imparcial. Esta crítica subraya la profunda división interna en Líbano con respecto a las negociaciones con Israel. El acuerdo busca resolver disputas marítimas y fronterizas entre los dos países, pero enfrenta una fuerte oposición de sectores como Hezbollah. La reanudación de las conversaciones se produce en un contexto regional tenso, con expectativas limitadas de un avance significativo debido a la postura del Hezbollah. La participación de Estados Unidos busca facilitar un diálogo constructivo, aunque el futuro de las negociaciones permanece incierto.