Las negociaciones entre Líbano e Israel, mediadas por Estados Unidos, se encuentran en un punto muerto, a pesar de haber completado una séptima ronda de conversaciones. Joseph Bahout, director del Issam Fares Institute, señala que el proceso dista mucho del espíritu del acuerdo marco de junio. Los obstáculos ya no son solo técnicos, sino una combinación de realidades militares, limitaciones políticas internas en ambos países y una disminución del compromiso estadounidense. Además, las tensiones regionales más amplias, especialmente la dinámica entre Irán y Estados Unidos, influyen significativamente en las perspectivas de avance. El éxito de cualquier acuerdo libanés-israelí depende ahora de la evolución de la situación política interna de Israel y de la relación entre Irán y EE.UU. La situación actual sugiere que el progreso es incierto en el contexto estratégico más amplio.