Un análisis reciente destaca un creciente rechazo a los presidentes en Latinoamérica, independientemente de su ideología, trayectoria o género. El denominador común entre los electorados de la región es un sentimiento generalizado de enojo, descontento y decepción. Esta insatisfacción popular se manifiesta como un factor clave en la movilización del voto. Si bien la tendencia es generalizada, existen excepciones notables, como el caso de la candidata mexicana Claudia Sheinbaum. El artículo, publicado por Leandro Bruni, sugiere que las emociones negativas están jugando un papel significativo en los procesos electorales latinoamericanos. Este fenómeno plantea interrogantes sobre la estabilidad política y la representación democrática en la región.