La celiaquía, a menudo diagnosticada tardíamente en adultos, puede presentarse inicialmente a través de diversos problemas de salud, dificultando su detección. Este retraso diagnóstico tiene un impacto económico, social y emocional significativo en quienes la padecen. El cuerpo a menudo da señales silenciosas, lo que lleva a que la enfermedad se confunda con otras afecciones. Un diagnóstico tardío obliga a una redefinición completa del estilo de vida, incluyendo cambios drásticos en la alimentación y hábitos. La carga económica surge de la necesidad de alimentos especializados sin gluten, más caros que los productos convencionales. Además, el impacto social puede manifestarse en limitaciones para comer fuera de casa o participar en eventos sociales. El apoyo emocional resulta crucial para adaptarse a estos cambios y mejorar la calidad de vida de los pacientes en la Argentina.