La contratación de personal se desaceleró significativamente en junio, quedando por debajo de las previsiones de los economistas. Este retroceso sugiere un mercado laboral inestable, exacerbado por la persistente alta inflación. La guerra en Irán es citada como un factor contribuyente a la inflación global. Los datos indican una posible moderación en el crecimiento económico. Analistas señalan que la desaceleración podría presionar al banco central para reevaluar su política monetaria. La situación plantea interrogantes sobre la resistencia de la economía ante las crecientes presiones inflacionarias y geopolíticas.