El juez Juan Calama reprendió en repetidas ocasiones al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero durante un interrogatorio de casi tres horas de duración. Calama solicitó a Zapatero que evitara las interrupciones para permitir el desarrollo fluido de la declaración. La tensión fue palpable durante el encuentro, según fuentes presentes. El interrogatorio forma parte de una investigación en curso, aunque los detalles específicos de la misma no han sido revelados públicamente. La firme actitud del juez Calama contrastó con la dinámica habitual de este tipo de comparecencias. La frase "Yo no soy una madre abadesa, sino un juez instructor" refleja la determinación del magistrado por mantener el control de la situación.