Japón aumentará significativamente las tarifas de visado a partir del 1 de julio, incrementando los costos de entrada al país por primera vez en más de cuatro décadas. La tarifa para una visa de entrada única se elevará de 3.000 a 15.000 yenes, mientras que las visas múltiples pasarán de 6.000 a 30.000 yenes. Analistas prevén que esta medida afectará desproporcionadamente a los turistas chinos, quienes representan una porción importante del flujo turístico hacia Japón. El incremento en las tarifas se produce en un contexto de relaciones ya tensas entre Beijing y Tokio, pudiendo exacerbar aún más la situación. El gobierno japonés no ha ofrecido una justificación oficial clara para el cambio, alimentando especulaciones sobre motivaciones políticas. La medida podría impactar negativamente en el sector turístico japonés, dependiente del gasto de los visitantes chinos. Se espera que la decisión genere controversia y posibles represalias por parte de China.
