Los precios del cerdo y del pollo en Japón alcanzaron niveles récord en agosto, impactando directamente el bolsillo de los consumidores. Este aumento se debe principalmente a la depreciación del yen japonés, lo que encareció las importaciones de estos productos. Como consecuencia, la demanda de productos nacionales se incrementó, presionando también sus precios al alza. La situación refleja una tendencia inflacionaria más amplia en el país, exacerbada por factores económicos globales. El gobierno japonés está monitoreando la situación y considerando medidas para mitigar el impacto en la población. Expertos predicen que los altos precios podrían persistir en los próximos meses. Esto plantea desafíos para las familias y la industria alimentaria japonesa.