El gobierno japonés aprobó una política básica para reducir el impuesto al consumo sobre los alimentos en un 1% durante dos años, a partir de abril del próximo año. Esta decisión, tomada en una reunión extraordinaria del gabinete, busca aliviar la carga fiscal de las personas de ingresos medios y bajos. La política detalla la necesidad de mitigar el impacto de la inflación en los hogares japoneses. También se establecen las pautas para futuros recortes de impuestos y medidas de asistencia económica. El objetivo principal es estimular el consumo y apoyar a los ciudadanos frente al aumento de los precios de los alimentos. El gobierno espera que esta medida impulse la economía y mejore el poder adquisitivo de la población.