En el verano de 2022, 25 niños ucranianos fueron evacuados a Italia desde zonas de conflicto, gracias a una iniciativa de una organización sin fines de lucro y la directora de un orfanato ucraniano. La intención inicial era una estancia temporal, seguida de su regreso a Ucrania. Sin embargo, la legislación italiana intervino, asignando a los niños tutores legales, familias de acogida y, posteriormente, familias adoptivas. Esto ha complicado su repatriación, generando una situación de incertidumbre para los menores y sus familias en Ucrania. Las autoridades ucranianas están trabajando para resolver el problema y facilitar el retorno de los niños a su país de origen. El caso pone de manifiesto las complejidades legales y emocionales que surgen en situaciones de desplazamiento forzado de menores durante conflictos bélicos. La situación actual impide que los niños regresen a Ucrania, a pesar de los deseos de sus familias.