La policía italiana ha realizado registros en las oficinas de once marcas de lujo, incluyendo Chanel, Bulgari y Moncler, por presunta complicidad en la explotación laboral en la producción de bolsos. La investigación se centra en la posible utilización de subcontratistas que empleaban a trabajadores chinos en condiciones deplorables. Las empresas registradas deberán entregar documentación detallada sobre su cadena de suministro y las condiciones laborales. Las autoridades han identificado fábricas con condiciones de trabajo inseguras, antihigiénicas y con empleados indocumentados, sufriendo “condiciones de vivienda inhumanas” y salarios extremadamente bajos. Algunas marcas, como Brunello Cucinelli, expresaron sorpresa y afirman haber pagado precios justos, mientras que otras están siendo investigadas. Si las medidas preventivas de las marcas no son suficientes, podrían quedar bajo supervisión judicial. Esta investigación pone en tela de juicio la reputación del "Made in Italy" y sigue a registros previos en Dior y Armani por similares acusaciones.