Una ola de calor sin precedentes azota Italia y Europa, impactando significativamente la agricultura y la salud pública. Francesco Vincenzi, presidente de Ambi, señala una marcada división entre el norte y el sur del país. Mientras que el sur, gracias a las lluvias invernales, cuenta con reservas de agua suficientes, el norte sufre una grave sequía, agravada por la falta de nieve en invierno. La situación exige una gestión cuidadosa y eficiente del agua para mitigar los daños en la producción agrícola. El experto advierte que esta crisis hídrica se presenta un mes antes de lo habitual, intensificando la preocupación por las cosechas. La escasez de agua en el norte de Italia podría tener consecuencias económicas importantes para el sector agrícola.