Un militar israelí reveló a medios como “Le Monde” las estrategias del ejército israelí para vincular a víctimas de ataques, como el bombardeo al Hospital Nasser en Gaza que causó 22 muertes, incluyendo cinco periodistas, con el grupo Hamás. Esta táctica, descrita como "incriminación retrospectiva", busca justificar las operaciones militares asociando a las víctimas con la militancia. La revelación expone un esfuerzo deliberado por parte de Israel para controlar la narrativa del conflicto. Además de esta estrategia, el ejército también utiliza la censura y la manipulación de la inteligencia artificial para influir en la percepción pública. La información sugiere una campaña coordinada para moldear la opinión internacional y desviar la atención de posibles responsabilidades. Este enfoque plantea serias preocupaciones sobre la transparencia y la ética en la cobertura de la guerra en Gaza.