Tras un divorcio, la disputa por la custodia de los hijos es una situación frecuente. El Islam ofrece directrices específicas sobre este tema, buscando el bienestar del menor como prioridad. Tradicionalmente, la custodia recae inicialmente en la madre, siempre y cuando esta no se vuelva a casar. Sin embargo, el padre tiene derecho a visitar a sus hijos y participar en su educación. La jurisprudencia islámica establece que, en caso de que la madre se case nuevamente, la custodia puede pasar al padre o a un pariente cercano. Se enfatiza la importancia del mantenimiento económico de los hijos, responsabilidad que generalmente recae en el padre. Estas directrices buscan asegurar un ambiente estable y afectivo para los niños afectados por el divorcio, protegiendo sus derechos y necesidades.