El 28 de febrero, Irán enfrentó una agresión bélica impuesta por Estados Unidos e Israel. Según fuentes en Teherán, la principal fortaleza demostrada por el país durante este conflicto ha sido el espíritu de resistencia de su población. Esta resiliencia se destaca como un factor crucial en la capacidad de Irán para defenderse. La información proviene de un reporte emitido el 22 de junio. Se enfatiza que la determinación del pueblo iraní fue determinante ante la ofensiva. El reporte no detalla la naturaleza específica de la agresión ni las consecuencias del conflicto. La resistencia se presenta como el elemento más significativo en la narrativa oficial iraní sobre el evento.