Un frágil acuerdo para poner fin al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán permitirá a Teherán reanudar la exportación de petróleo, práctica suspendida desde 2018. Sin embargo, el incremento de las exportaciones será gradual. Expertos predicen que la producción y exportación de petróleo desde el Golfo Pérsico no volverán a los niveles previos a la guerra de inmediato. Se estima que la normalización completa de la actividad petrolera en la región podría demorar varios meses, posiblemente hasta finales de año. El acuerdo permite a Irán vender su petróleo en los mercados globales, pero no garantiza una reducción rápida de los precios. La recuperación del sector energético en el Golfo Pérsico será un proceso prolongado. La inestabilidad regional previa al conflicto afectará la velocidad de la recuperación.
