Las primeras conversaciones entre Estados Unidos e Irán se han centrado en temas como Líbano, el Estrecho de Ormuz y los activos iraníes congelados. La apertura de estas negociaciones, sin embargo, no ha mitigado la retórica belicista. El expresidente estadounidense Donald Trump amenazó con atacar a Irán “muy duro”, elevando la tensión. Esta amenaza provocó una respuesta del presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien instó a Washington a ser cauteloso en sus declaraciones. La situación refleja la complejidad de las relaciones bilaterales, incluso durante los esfuerzos diplomáticos. No se han revelado detalles específicos sobre el progreso de las conversaciones hasta el momento. La cautela es la nota dominante ante la posibilidad de una escalada.