Expertos señalan que el reciente anuncio de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán es prematuro y requiere más tiempo para concretarse. La parte iraní tiene una conocida tendencia a prolongar las negociaciones, por lo que un plazo de 60 días se considera insuficiente. El anuncio parece estar más orientado a influir en la cumbre del G7 que a reflejar un avance real en las conversaciones. Analistas sugieren que la intención es mostrar una apertura diplomática ante los aliados occidentales. La cautela es la norma, dado el historial de negociaciones fallidas entre ambos países. Se espera que las próximas semanas sean cruciales para determinar si se puede lograr un entendimiento significativo. La situación sigue siendo delicada y el camino hacia un acuerdo definitivo está lleno de obstáculos.
