Tras la firma de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán destinado a reducir las tensiones en la región, tres superpetroleros saudíes navegaron por el Estrecho de Ormuz. Los buques transportan aproximadamente seis millones de barriles de crudo, indicando una posible normalización del flujo de energía. Este tránsito ocurre en un contexto de esfuerzos por estabilizar el suministro energético global, previamente interrumpido por el conflicto. Sin embargo, la situación se complica por los recientes ataques israelíes en Líbano, que generan dudas sobre la sostenibilidad de la calma. Las acciones israelíes han suscitado interrogantes sobre las intenciones de las partes y el futuro de la estabilidad regional. La comunidad internacional observa de cerca la evolución de estos acontecimientos.