Fuentes revelan que la Guardia Revolucionaria Iraní ha establecido células encubiertas en Irak, presuntamente con el objetivo de llevar a cabo ataques contra naciones vecinas del Golfo. Esta acción representa un desafío para el nuevo primer ministro iraquí, quien busca mantener un equilibrio diplomático entre Estados Unidos y Teherán. Se sugiere que la creación de estas células podría ser una respuesta a la disposición de otras facciones pro-iraníes en Irak de desarmarse. La iniciativa iraní complica aún más la inestable situación política en la región. El establecimiento de estas células se realiza en secreto, lo que dificulta su monitoreo y control. La medida podría intensificar las tensiones ya existentes entre Irán y sus rivales en el Golfo Pérsico. Esta situación plantea interrogantes sobre la soberanía iraquí y su capacidad para controlar a los grupos armados en su territorio.