Veintidós países, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania, han emitido una declaración conjunta condenando a Irán por sus acciones. La denuncia se centra en intentos de asesinato, ataques y campañas de intimidación dirigidas a opositores políticos, periodistas y comunidades judías. Los países acusan a Teherán de llevar a cabo estas actividades en sus territorios. La declaración exige a Irán que cese inmediatamente estas acciones hostiles. Se busca proteger a individuos y grupos vulnerables a las agresiones del régimen iraní. Esta acción diplomática representa un esfuerzo coordinado para presionar a Irán y defender los derechos humanos y la seguridad internacional. La gravedad de las acusaciones subraya la creciente preocupación por la actividad desestabilizadora de Irán.