Bajo el liderazgo de Gianni Infantino, la FIFA ha experimentado un notable crecimiento económico. El presidente de la organización, conocido por sus declaraciones llamativas, afirmó recientemente que la FIFA es un "productor oficial de felicidad para la humanidad". Sin embargo, esta afirmación contrasta con las críticas que señalan una transformación del Mundial de fútbol en un evento cada vez más exclusivo para las élites. El periodista Sami Pilvinen destaca los resultados contundentes obtenidos bajo la dirección de Infantino, pero también subraya la creciente desconexión entre la FIFA y el aficionado común. La gestión de Infantino ha generado debate sobre la accesibilidad y el impacto social del fútbol a nivel global. La organización, antes enfocada en el deporte, parece priorizar ahora los beneficios económicos y la imagen pública. Esta nueva era de la FIFA plantea interrogantes sobre su futuro y su papel en el mundo del fútbol.