Indonesia se enfoca en aumentar el valor agregado de su producción de coco, impulsando la industrialización para satisfacer la creciente demanda, especialmente de países como Malasia, que depende en gran medida de Indonesia para su suministro. Actualmente, Malasia importa aproximadamente el 80% de su coco de Indonesia. Esta estrategia de "downstreaming" busca procesar más cocos localmente en lugar de exportar solo la materia prima. El gobierno indonesio busca diversificar sus exportaciones y generar mayores ingresos a través de productos derivados del coco. Se espera que esta iniciativa fortalezca la economía local y cree más empleos en el sector. Este esfuerzo responde a una tendencia global de mayor demanda de productos de coco y a una búsqueda por independencia en la cadena de suministro.