La policía de Mumbai ha adoptado tácticas controvertidas para reprimir las protestas del movimiento “Korroch Janata Party” (CJP) que se extienden por toda India. Las acciones van más allá del uso de gases lacrimógenos y cargas policiales en las calles, extendiéndose a redadas en domicilios de estudiantes y jóvenes. La policía está intimidando directamente a los manifestantes en sus hogares. Además, están exigiendo a los estudiantes que compartan su ubicación en tiempo real a través de WhatsApp. Este enfoque sin precedentes ha generado preocupación sobre la privacidad y las libertades civiles. Las autoridades justifican estas medidas como necesarias para mantener el orden público, mientras que los críticos las denuncian como una forma de acoso y represión política.