Las autoridades indias están respondiendo con firmeza a los manifestantes que han criticado al Primer Ministro Narendra Modi. Esta represión incluye la apertura de casos policiales contra participantes en protestas juveniles. Además, se han reportado retiros de contenido y cierres de cuentas en redes sociales. Los críticos denuncian un patrón de abuso en línea dirigido a quienes expresan disidencia. La represión parece enfocarse en silenciar voces que se oponen al gobierno de Modi. Este accionar levanta preocupaciones sobre la libertad de expresión y el derecho a la protesta pacífica en India. Organizaciones de derechos humanos están observando de cerca la situación.