El bloguero Boyan Yurukov señala que la construcción ilegal en Bulgaria no siempre es resultado de corrupción intencionada, sino frecuentemente de la incompetencia de los funcionarios públicos. Argumenta que una gestión deficiente crea un ambiente propicio para prácticas corruptas y el abuso de poder, volviéndolas comunes. Yurukov destaca que la inversión inmobiliaria conlleva riesgos inherentes, y que las entidades bancarias se centran principalmente en la recuperabilidad de los fondos prestados, en lugar de verificar la legalidad de las propiedades. Esta situación, según el analista, contribuye a la proliferación de construcciones irregulares. Su análisis apunta a una falla sistémica donde la falta de diligencia en el control burocrático permite que proyectos ilegales avancen sin obstáculos significativos. La problemática se agrava por la priorización de intereses financieros sobre el cumplimiento de la ley.