May Martínez, residente de Estados Unidos, experimentó un dolor inimaginable al recibir los restos de su hija, Colleen Slemmer, por correo en múltiples envíos sin previo aviso, tras 16 años de búsqueda. La joven Colleen Slemmer fue víctima de asesinato por Christa Pike. La reciente fallida ejecución de Christa Pike, la condenada por el crimen, ha reabierto profundamente la herida emocional en Martínez. El Estado nunca reconoció formalmente el sufrimiento causado por la forma en que se le entregaron los restos de su hija. Martínez tuvo que identificar a su hija a través de partes óseas recibidas en cajas, incluyendo su cráneo. Este caso resalta la falta de sensibilidad y el impacto devastador que el sistema puede tener en las familias de víctimas, especialmente en Estados Unidos. El trauma de May Martínez se agudiza con la incertidumbre y la falta de cierre tras la fallida justicia.