Un hombre de Melbourne, Graham Crossan, ha sido denegado financiamiento adicional para cuidados a pesar de su severa dependencia de su esposa, Gaynor, para funciones básicas como comer, moverse y respirar. La decisión se basa en una nueva herramienta de evaluación de necesidades en el sistema australiano de atención a personas mayores. Gaynor Crossan, quien actúa como cuidadora principal de su esposo, expresó su incredulidad ante el resultado de la evaluación. La pareja argumenta que la herramienta no refleja adecuadamente la magnitud de las necesidades de Graham. El caso pone de relieve las preocupaciones sobre la efectividad del nuevo sistema de evaluación y su impacto en personas con altos requerimientos de asistencia. Las autoridades competentes aún no han emitido una declaración oficial al respecto. La situación ha generado debate sobre la adecuación de los recursos destinados a la atención de ancianos en Australia.
