La Oficina de Defensa de la Soberanía, una entidad pública húngara con un presupuesto anual de 6.200 millones de florines, ha estado inactiva en términos de publicaciones y comunicación desde las elecciones de abril. No se han publicado nuevos análisis, podcasts o noticias en sus plataformas oficiales durante este período. La oficina emplea a 120 personas y su falta de actividad ha generado interrogantes sobre su función y el uso de los fondos públicos asignados. Esta situación ha suscitado críticas y preguntas sobre la transparencia de la institución. No se han ofrecido explicaciones oficiales sobre la ausencia de actividad. La falta de información pública dificulta la evaluación del trabajo realizado por la oficina y su contribución a la defensa de la soberanía nacional. La situación plantea preocupaciones sobre la rendición de cuentas y la eficiencia en el gasto público.