Hungría está reevaluando su participación en la construcción del ferrocarril Budapest-Belgrado, un proyecto clave dentro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta china. Las dudas surgen sobre la viabilidad económica de la línea, especialmente en relación con los costos significativos y los beneficios limitados esperados. Se investiga si la decisión de participar en el proyecto estuvo motivada principalmente por consideraciones geopolíticas en lugar de económicas. El proyecto, que incluye elementos inusuales como rampas para flamencos, ha generado controversia y críticas sobre la asignación de recursos. Analistas sugieren que la línea podría no alcanzar su potencial de transporte de carga previsto. La reevaluación húngara plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación en infraestructura entre China y Europa Central. El gobierno húngaro busca ahora una justificación clara para la inversión realizada.