El gobierno húngaro procederá con la eliminación de los topes de precios a los combustibles, tal como estaba previsto. La medida, implementada inicialmente en marzo tras tensiones geopolíticas, busca ajustarse a las condiciones del mercado. La decisión se produce en un contexto de posible disminución del apoyo a las protestas de las estaciones de servicio, que se habían organizado en respuesta a la regulación. El gabinete anterior de Orbán había establecido estos límites para mitigar el impacto del aumento de los precios internacionales. La eliminación gradual de los topes de precios ya había comenzado previamente. Analistas sugieren que la protesta podría perder fuerza al alinearse la situación con las expectativas del mercado. El gobierno no ha emitido declaraciones adicionales sobre posibles medidas compensatorias.
