Cientos de personas se manifestaron frente al Hospital Cottage, a pesar de la retractación parcial del Servicio Ejecutivo de Salud (HSE). La protesta fue motivada por la indignación generada tras conocerse la noticia del posible cierre del hospital a través de mensajes de texto enviados al personal. Los manifestantes expresaron su preocupación por el impacto que el cierre tendría en la comunidad local y en la calidad de la atención médica. Líderes comunitarios y representantes sindicales instaron al HSE a reconsiderar su decisión y a entablar un diálogo abierto con los trabajadores y la población. El HSE había anunciado previamente una reestructuración que implicaba el cierre del hospital, pero posteriormente suavizó su postura, proponiendo una reducción de servicios en lugar de un cierre total. Sin embargo, la forma en que se comunicó la noticia al personal fue ampliamente criticada. La protesta refleja la fuerte defensa de los residentes locales por la preservación de los servicios de salud en su comunidad.