Un acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha generado optimismo sobre la posible reapertura del Estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial de petróleo. Tanto la administración Trump como medios iraníes confirman la expectativa de que el estrecho podría abrirse este viernes. Sin embargo, expertos advierten que la normalización del flujo de petróleo será un proceso gradual, dado que antes de la crisis pasaban diariamente 20 millones de barriles de crudo por la ruta. Una preocupación clave es la presencia de minas marinas en el estrecho, cuya remoción es incierta y podría retrasar el tránsito de buques. Además, las compañías navieras necesitan renegociar pólizas de seguro, un proceso que también tomará tiempo. Se estima que alrededor de 500 barcos están actualmente varados en el Golfo Pérsico, incluyendo embarcaciones con 80 marineros holandeses a bordo. Aunque existe cautela, la posible reapertura representa una señal positiva para la industria energética global.