La posible reapertura del Estrecho de Ormuz, tras un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, podría aumentar la presión sobre los mercados de petróleo de Medio Oriente. Expertos del sector anticipan la liberación de millones de barriles de crudo acumulados en el Golfo Pérsico, incrementando la oferta global. Esta inyección de suministro se suma al aumento de exportaciones de los productores del Golfo a través de transferencias de barco a barco frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos y Omán. Como consecuencia, los diferenciales de crudo de Medio Oriente ya han experimentado descuentos. Se espera que la reapertura del estrecho intensifique esta tendencia a la baja en los precios del petróleo. La situación podría afectar significativamente la dinámica del mercado energético mundial.
