Una pareja en Leiden, Países Bajos, se enfrenta a la desmantelación de una instalación de energía sostenible en su hogar debido a regulaciones de protección del patrimonio urbano. Dominik Blattner y Camille Grotenbreg instalaron una “batería de calor” de alta eficiencia para eliminar el gas de su vivienda y reducir la carga en la red eléctrica. Sin embargo, la estructura que alberga esta instalación no cumple con las normas estéticas del área protegida donde se encuentra su casa. Las autoridades locales consideran que la construcción es visualmente incompatible con el paisaje urbano histórico. La pareja realizó una inversión considerable en la reforma ecológica, buscando una solución energética más sostenible. Ahora, se ven obligados a deshacer gran parte del trabajo realizado para cumplir con las regulaciones de conservación. El caso pone de relieve las tensiones entre la modernización energética y la preservación del patrimonio arquitectónico.
