La construcción de la carretera Barscoon-Bedel se desarrolla en condiciones extremadamente desafiantes, descritas como extremas por los propios trabajadores. El proyecto se extiende por aproximadamente 161 kilómetros, con unos 110 kilómetros situados a más de tres mil metros sobre el nivel del mar. Los obstáculos incluyen una altitud superior a los cuatro mil metros, permafrost continuo, glaciares, zonas propensas a avalanchas y geología compleja. Además, el corto período de construcción anual complica aún más las labores. La obra representa un importante reto de ingeniería debido a estos factores ambientales y geográficos. El proyecto busca conectar a las comunidades locales y facilitar el transporte en esta región remota y de difícil acceso.