Expertos advierten que depender únicamente de planes de alerta roja y recomendaciones individuales no es suficiente para enfrentar las crecientes olas de calor anuales. La situación actual se considera una ilusión si se espera que la población simplemente "aguante" las altas temperaturas en sus hogares. Se plantea la necesidad de considerar la climatización como una cuestión prioritaria de salud pública. La frecuencia e intensidad de las olas de calor exigen medidas más proactivas y estructurales. La simple adaptación individual no aborda la raíz del problema ni protege adecuadamente a los más vulnerables. La discusión se centra en la urgencia de implementar soluciones a largo plazo para mitigar los efectos del calor extremo en la salud de la población. Se requiere un cambio de enfoque hacia políticas públicas que garanticen el acceso a sistemas de refrigeración y la protección de la salud en escenarios de calor intenso.
