Las recientes olas de calor, como la de mayo, han sido gestionadas por las autoridades públicas de manera reactiva y sin abordar la problemática del calentamiento global. Esta respuesta de emergencia carece de un mensaje claro sobre el cambio climático y sus causas. La ausencia de políticas públicas efectivas fomenta que los ciudadanos busquen soluciones individuales para mitigar los efectos de las altas temperaturas. Esta adaptación individual, sin embargo, acentúa las desigualdades sociales, ya que no todos tienen los mismos recursos para protegerse. Expertos critican que esta estrategia prioriza la reacción sobre la prevención y la acción colectiva. Se señala la necesidad de un enfoque más proactivo y equitativo para enfrentar el aumento de las temperaturas y sus consecuencias. La situación actual evidencia una brecha entre la urgencia climática y la respuesta política.
